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Mafer Dousdebés Sáenz
Cronista urbana, científica social y teórica de la comunicación. Ferviente activista y defensora de las reivindicaciones de la mujer. Formula sus pensamientos desde la academia y evita mezclarse con el mundo laboral por el negativo impacto que tendría sobre su visión de mundo. Cultiva la poesía erótica.
Sitio Web:: http://mafer.ecuadorinsensato.com E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Discriminada por mi piel
Queridas y queridos amigas y amigos: esta semana tuvo profundos conflictos y me encuentro un poco bajoneada; ni siquiera los constantes incrementos de endorfinas, producto de mis reiterados e intensos encuentros con Jickson y su implacable masculinidad de ébano, han logrado animarme (por cierto, mis tías de lado de mamá han dejado de hablarme por escribir libremente acerca de mi sexualidad; esas viejas curuchupas de seguro se mueren de la envidia, como las pobres se casaron con unos aniñados que las “respetan” tienen solamente relaciones en posición misionero y máximo 5 minutos; nunca han disfrutado de su sexualidad y se ofenden con cualquiera que lo haga. De seguro, lo que verdaderamente les molesta es que me esté acostando con un afroecuatoriano. Viejas racistas, creen que su indiferencia me afecta y que van a lograr censurarme. Obviamente, no me conocen).
Volviendo al tema de mis conflictos internos, he estado varios días con insomnio y las medicinas naturales que me recomendó mi yachak no están funcionando.
Mis líos empezaron hace dos semanas, cuando caí en cuenta de que soy discriminada por el color de mi piel. Quienes me conocen saben que soy blanca y casi suca; se deben estar preguntando cómo puedo ser discriminada por mi piel. La verdad es que yo también me sorprendí mucho. Para entender cómo esto es posible, hay que comprender la realidad de nuestro país. En el Ecuador existe una población blanca minoritaria, la cual se desenvuelve en una burbujita. Dentro de esta burbuja, ser blanc@ es un potente símbolo de status y trae muchas ventajas; l@s abuel@s tratan mejor y quieren más a sus niet@s blanc@s que a sus niet@s morenit@s, los suegr@s en primera instancia querrán más al yerno o nuera blanc@ que a l@s no tan blanc@s, también los blanc@s tendrán más oportunidad de entrar sin problema a bares y discotecas de moda, en la mayoría de lugares que normalmente frecuentan van a ser tratad@s mejor, en los centros de estudios l@s profesor@s l@s preferirán y tendrán más oportunidad de conseguir un empleo de prestigio (en un estudio reciente se estableció que la “presencia” es uno de los factores que los empleadores toman en cuenta a la hora de contratar, que las personas con mejor “presencia” consiguen mejores posiciones, y también se determinó que el tipo racial es uno de los factores determinantes de la “presencia”).
La mayor parte de la gente blanca se desenvuelve en la burbuja dorada y nunca salen. Por ello, es probable que nunca hayan sido víctimas de la discriminación. El problema se da cuando un-a blanc@ decide salir de la burbuja. La mayoría del país no es blanca, por lo que cuando un-a blanc@ quiere vivir con la mayoría resalta y es tratad@ de forma diferente. La gente l@ ve con desconfianza y difícilmente l@ tratará como un-a igual. Considero que este comportamiento es un reflejo de la explotación y discriminación de la que han sido víctimas l@s no blanc@s. ¿Cómo no mirar con desconfianza a quien siempre te ha oprimido? ¿Cómo no tratar diferente a quien te ha explotado?
Además de nunca ser tratada como una igual, existen otras formas en las que soy discriminada por el color de mi piel. Muchas veces he sentido que, por mi tipo racial, todo el mundo me quiere robar, estafar o agarrar. Me han robado 16 veces, siempre quieren cobrarme más que al resto y es incómoda la cantidad de insinuaciones sexuales que he recibido de parte de integrantes de los diferentes pueblos y nacionalidades del Ecuador. No sé si sea porque en el sexi horóscopo del Extra la mayoría de mujeres son blancas, o porque las extranjeras caucásicas que visitan al país constantemente buscan experiencias con nativos de piel negra o cobriza, o porque en los medios se objetualiza mayormente a mujeres blancas, o porque hay mayor número de mujeres blancas que andan solas, o simplemente porque las mujeres blancas son más brutas, pero cuando una mujer blanca está sola, especialmente viajando, es común que reciba insinuaciones. (Claro, este no es un problema solamente de tipo racial sino también un problema de género ocasionado en parte por el sistema patriarcal y falocrático en el que vivimos).
Imagínense como me sentí cuando me di cuenta de que por blanca era discriminada. Al principio fue un shock, pero después comprendí que lo que me sucedía era producto de la opresión y explotación desatada por mis antepasados. Es el normal desenvolvimiento de la desigualdad social. Los blancos se han esforzado por dividir a la gente y ese es el resultado. No puedo pedir que me trate como igual a quien ve en mí el color de la opresión de su pueblo.
¡Cómo quisiera ser de otro color y no llevar impregnado en mí el tono de la agresión! Este deseo de querer ser diferente ha despertado una batalla dentro de mí. Siempre he sido una persona que conforme con su aspecto físico que incluso resuma sensualidad, producto de su seguridad, en la cama. Pregúntenle a Jickson si quieren. Tengo los senos pequeños, unos kilos de más, la nariz algo grande pero me gusta como soy e, ideológicamente, estoy contra los cambios en el físico que la sociedad impone a las personas. Esto ha ocasionado que mi inconformidad con el color de mi piel me haya traído conflictos. ¿Me hace esta inconformidad igual a la hueca inconforme con sus pechos que se practica la forma occidental de circuncisión femenina? (Para mí operarse los senos es muy parecido a la circuncisión femenina, ya que por un tema cultural muchas mujeres se someten a dolorosos y peligrosos procedimientos que insensibilizan y limitan el goce sexual). No es posible que me encuentre dentro del mismo saco que quinceañeras frívolas y mimadas, amas de casas psicológicamente inestables y millonarias, gente vaga y sin la fuerza de voluntad necesaria para bajar de peso y mujeres objeto o adorno.
Que duro dilema, ¿cómo puede ser posible que este inconforme con mi aspecto físico? ¿Cómo puedo estar conforme con llevar el color de la opresión? Ay querid@s amig@s, qué difícil es a veces empatar la realidad con las creencias e ideologías. Pienso que mis dilemas internos me atormentarán por varios días más. Ya les contaré como sigo. Hasta la próxima, un fuerte abrazo para tod@s.
Femme Fatale
¡Sumak Kawsay a todas y todos! Que linda frase para saludar, ¿no les parece? Claro este saludo es un invento mío, no es que sea exactamente usado por ninguno de nuestros pueblos ancestrales. Igual, ¿no les parece super bacán que entre nosotros nos deseemos un buen vivir cuando nos vemos? ¿cachan toda la buena vibra que se pone en marcha en el Universo cuando nos deseamos algo tan sublime? Además, lo maravilloso de la frase es que al mismo tiempo que pone en circulación energía positiva, se tiene en cuenta el conocimiento ancestral. Los documentos oficiales deberían firmarse con esta frase, en lugar de con frases de corte fascista como “Dios, Patria y Libertad” o tan antifraternas como “El Ecuador ha sido, es y sera país amazónico”. Ahora mismo me encuentro participando en una consultoría del Ministerio de Justicia para la implementación del Sumak Kawsay en todas las instancias de la función pública y en las diferencias esferas vitales de los trabajadores estatales. Es una tarea grande y complicada, pero a la vez fascinante; ya les seguiré contando como voy avanzando con este proyecto.
Seguramente muchos se deben estar preguntando por qué no he escrito últimamente y porque esta página se cerró. Aunque l@s editor@s de ecuadorinsensato.com pongan mil excusas, como defensora de la verdad que soy, les voy a contar lo que realmente sucedió.
Como ustedes se habrán dado cuenta, ecuadorinsensato.com es un sitio totalmente derechista, imperialista, injusto con las causas y reivindicaciones sociales. La mayoría de sus escritores y escritoras son las plumas mercenarias de la empresa privada, las élites, el imperio norteamericano y el sistema capitalista. Cuando comencé a escribir en este medio, tras la orden judicial que así lo disponía, no pensé que iba a estar colaborando con uno de los últimos reductos de la ampliamente desprestigiada derecha ecuatoriana, sino que creí que iba a contribuir a la zona conversion de estos reaccionarios. Obviamente, una persona con conciencia social como yo no podía estar tranquila siendo parte de algo como esto.
Fue así como una noche, meses atrás, me amanecí concibiendo un plan de transformación de ecuadorinsensato.com. Imaginé un sitio en el que se respetara la plurinacionalidad ecuatoriana y en el que, por lo tanto, se puedan encontrar los artículos en lenguas ancestrales, además del español; un lugar en que se utilice para la edición de las publicaciones el manual del uso del lenguaje con una perspectiva de género del Ministerio de Justicia, y en el que haya espacios determinados que ayuden a implementar una conciencia social y ambiental. Me imaginé escribiendo editoriales junto con personajes de la categoría de Elsie Monge, Martha Roldós, Diana Atamaint, Margarita Lasso, Kinnto Lucas, Alberto Acosta, Juan Sebastián Roldán o Margarita Carranco. También elaboré una lista de medidas de presión que utilizaría para lograr mi cometido: plantones, marchas pacíficas, campañas en radio La Luna, la colaboración de mis compañeras y compañeros de lucha que trabajan en la función pública, procesos judiciales, etc. Escribí un documento con todos los cambios que exigía y las acciones que tomaría en caso de que mis demandas no sean escuchadas y se los envíe a la gente de ecuadorinsensato.com.
Al día siguiente fui al lugar donde se reúnen las personas de ecuadorinsensato.com, en compañía de Jickson para mi seguridad y envidia de todas las mujeres. No se imaginan las caras de pánico cuando entré, claramente se sentían incómodas/os con mi presencia, no por Jickson, sino por lo contundente de mis ideas. Me dijeron que pase y que me siente y, con la típica mojigatería e hipocresía quiteña, me comenzaron a explicar que no tenían fondos para realizar los cambios que exigía, que a ellos también les gustaría tener otros editorialistas, pero que eso fue lo que lograron conseguir (claro que con excepción mía, lo cual fue una verdadera suerte para ellos), y que tenían que tener una reunión para tratar el tema. Tiempo después me enviaron un mail muy zalamero en el que me explicaban que por causas de fuerza mayor se veían obligad@s a cerrar el sitio. Obviamente, la verdadera razón por la que cerraron fue porque estaban asustad@s de las acciones que podía tomar. Jickson reaccionó mal, perdió los estribos y quiso, como es típico en su cultura y su pueblo, tomar justicia por mano propia; afortunadamente pude logar que por medio del sexo desfogara sus impulsos primarios ancestrales.
Tiempo después continúe dándole vueltas al asunto y me di cuenta de que me convenía más a mí y a mi lucha que ecuadorinsensato.com se quede tal como estaba, ya que eso me permitía llegar a lectores a los que nunca antes hubiera tenido acceso. Mi labor en esta página es ser una infiltrada. Les envíe un mail diciéndoles que ya no teman por mis represalias y que continuaría escribiendo en esta página. Fue poco después que me enteré de que iban a reabrir el sitio.
Y es así querid@s amig@s, que me tienen aquí nuevamente luchando por un cambio social, infiltrada en las filas enemigas, como un kamikaze arriesgándome a perderlo todo por el fin por el que lucho. Y bueno nos vemos hasta la próxima, un abrazo a tod@s y no se dejen engañar por las y los militantes fascistas, misóginos, elitistas, imperialistas y discriminadores que abundan en esta página.
Consternada en la playa
Hola queridas y queridos amigas y amigos esta semana me encuentro renovada, no saben qué a lo bestia que pasé la semana pasada. Me fui por la ruta del sol desde San Lorenzo hasta Montañita. Mi amiga Cielo me convenció de que viajáramos como hace mucho no lo había hecho, a dedo y solo con una changina con: casi nada de ropa, yerba, artesanías para vender y subsistir, 20 dólares y mi cédula. Antes viajaba así todo el tiempo, pero desde que me compré mi jeep y me comenzaron a salir proyectos perdí la costumbre.
Me divertí mucho en el viaje y compartí mucho con la gente de la zona, lo que me enseñó mucho acerca de su realidad. Después de este viaje mi apoyo a Correa se fortaleció; creo que una revolución es totalmente necesaria. Para explicarles porque apoyo al Rafael ahora más que nunca les contaré un poco más de mi viaje.
Mi viaje comenzó en la provincia de Esmeraldas. En Mompiche conocí a Jickson, un afroecuatoriano. Estábamos en un bar con mi amiga y él se acercó y nos dijo “Hello beautiful ladies me is your papi Jickson aquí listo para complacerlas preciosas,” (como no es típico que las ecuatorianas de mi tipo viajen por el Ecuador más allá de las tres playas de siempre, pensó que éramos extranjeras). A pesar de que la frase con la que se nos acercó es machista y denigrante, lo invité a sentarse con nosotras porque comprendo que su sexismo es culpa de la construcción discursiva del sistema y del medio en el que se desenvolvió (seguro que con unos pocos talleres de capacitación desarrollaría una conciencia de género). Además, apenas lo ví se desenfrenó la ardiente hembra que habita en mi.
Antes de continuar quiero insistir y volver a dejar en claro que yo no ando con hipocresías ni mojigaterías cuando hablo de mi sexualidad, así que si se van a ofender les recomiendo que no continúen.
Volviendo a Jickson no saben qué cuerpo tenía, qué tamaño, qué ímpetu, qué vigor, que ferocidad, que capacidad para satisfacer a una mujer. Nada que ver con los blancuchos escuálidos con los que estoy en Quito. Hasta ahora siento cosquillas en la panza cuando me acuerdo de él. Como soy conciente de la opresión en la que viven los afroecuatorianos por culpa de mis antepasados, intenté compensar un poco a Jickson por el daño y apliqué una especie de política de acción afirmativa permitiéndole emplear durante el coito posiciones que nunca antes había permitido a un hombre por considerarlas denigrantes y formas de sometimiento a mi género. Está de más decir que disfruté como nunca el tiempo que pasé con Jickson.
Me desvíe un poco del tema, disculpen, pero es que como Jickson no hay… Volviendo al tema, como me encontraba en Esmeraldas mi familia me invitó a pasar un día en Casablanca en Same. No me gusta mucho el sitio, pero mi amiga Cielo insistió que fuéramos para vender artesanías y poder continuar con nuestro viaje.
No saben qué hipocresía y superficialidad se vive en ese lugar, (igual que en todas las playas aniñadas del Ecuador). Las niñas preocupadas por no repetirse el terno de baño y despreciando la comida porque se les va a ver gordas aunque tienen cuerpos espectaculares, las señoras sentadas en la playa criticando a todo el mundo, los señores hechos los muy recatados, pero morboseando a las chicas y pensando en la mala suerte que tienen por tener que dormir con un cuerpo como el de sus esposas, los chicos emborrachando a las chicas para “adobarlas” y que les aflojen, o muy cariñosos y respetuosos con sus novias aunque la noche anterior estuvieron con una afroecuatoriana pagada en Atacames. Todos gastando toneladas de dinero y viviendo en su burbujita superficial mientras se encuentran en una de las provincias más pobres del Ecuador, donde cientos no tienen trabajo, educación, techo ni pan. Claro, todos hechos los muy cristianos y piadosos; no se pierden ninguna de las celebraciones de Semana Santa, e incluso comulgan y se dan el lujo de criticar a los “negros” que trabajan en viernes santo o comen carne irrespetando al Señor.
Fui con Jickson y Cielo a Casablanca y desde que entramos el racismo y la discriminación empezaron. El guardia no nos quería dejar pasar, así que le dije que uno de mis tíos era dueño del lugar; lo amenacé con que lo iban a despedir así que nos dejó entrar algo receloso. Una vez adentro las miradas prejuiciosas no dejaron de observarnos. Luego, cuando estuvimos en la piscina y Jickson jugaba con unos niños, vino la madre de ellos y les ordenó que salgan inmediatamente. Después la señora dijo que “qué hacía ese señor en la piscina”, que ella había “alquilado un departamento aquí para tener exclusividad”, que “si no, se hubiera ido a cualquier pocilga en Atacames”, que ahora iba a “tocar cambiar el agua de la piscina” para que ella y su familia puedan “volverse a meter”. Obviamente le dejé en claro lo equivocada que estaba, estoy segura que nunca antes nadie la había puesto en su lugar como yo. Imagínense: ¿qué se cree esta señora que piensa que existe gente indigna para compartir una piscina, que el color de la piel y la clase social hacen a una persona menos persona?
Este acontecimiento, junto con otros que viví en mi viaje y que no relato por cuestión de espacio (clásica imposición de esos payasos/as tiranos/as de ecuadorinsensato.com, pero ya mismo consigo que una jueza les ordene que me den espacio ilimitado) , me hizo caer en cuenta que los aniñados no consideran a los que no son de su clase como personas. Para ésta gente los “cholos”, “indios”, “negros” y “longos” son otra especie a la que se ayuda por caridad (como a los perritos de la calle), pero que no son dignos de la misma consideración que los de su mismo “status;” no es de sorprender la indiferencia con la que viven frente a la desgracia de estos grupos. La gente de clase inferior solo sirve para empleados o para tener relaciones sexuales en caso de que sean atractivos y atractivas; no son personas con las que se comparte, entiende y a la que se ve como un semejante. Basta ver el trato que se da a las empleadas domésticas para notar que no son consideradas como personas iguales. Aunque muchas empleadas son más cercanas a los niños que las mismas madres a ellas no se les permite bañarse en las mismas piscinas, no se las saluda con beso, y no se les permite comer en la misma mesa, con la misma vajilla, los mismos cubiertos e incluso a veces la misma comida. Estos pueden parecer solamente pequeños detalles pero en realidad nos dice mucho de cómo se clasifica a las otras personas.
Correa tiene toda la razón en criticar a los pelucones y apoyo totalmente la revolución que propone hacer. Incluso yo iría más allá y aplicaría medidas más extremas para que nadie se crea más que nadie. Como pienso que los adultos no tienen solución y es imposible cambiar los prejuicios que manejan considero que la solución está en no dejar que los mayores contaminen a los niños. Para que los niños vean a los otros como semejantes deben de crecer cerca a personas de diferente estrato social. Por eso me encuentro ya trabajando a través de la FLACSO en una propuesta mega iconoclasta: en todas las escuelas, colegios y universidades aniñadas debe haber un cuota de “cholos,” “indios,” “negros” y “longos.” Igual, en todos los barrios y clubs aniñados deben haber familias de clase baja y en todas las piscinas de Bahía, Casablanca, Salinas, Punta Blanca y demás balnearios pelucones debe de haber por lo menos dos familias de clase baja compartiendo con los niños ricos. A las empleadas domésticas debe tratárselas como verdaderos miembros de la familia, se las debe saludar con beso, no se las debe obligar a usar uniformes, ni a tratar a los otros miembros de la familia de “niño”, “niña”, “joven”, “señor” o “señora”. También se les debe permitir comer en la misma mesa, con la misma vajilla y con los mismos cubiertos. Sé que lo que propongo puede sonar absurdo, pero ¿cómo queremos acabar con las miserias existentes si ni siquiera se considera a las personas que las viven como iguales? Solamente mirando al otro como un semejante podemos compadecernos de su realidad.
Chuta, ya me alargue demasiado y no les pude contar mucho de lo maravilloso de mi viaje. Ya les contaré otro rato, pero es que ahora ya me toca irme a pasear a Jickson. ¡Nos ve
Feministas a medias
Hola querid@s amigas y amigos. Debo advertirles que me encuentro sensible, no por asuntos hormonales, típico comentario machista, sino que esta semana tuve una fuerte discusión con la gente de ecuadorinsensato.com. ¿Cachan que quieren poner reglas a mi capacidad creativa? Me vinieron con que mis escritos debían tener más o menos cierta extensión y que entregue uno cada martes. Ya solo falta que me quieran censurar o decir qué debo escribir. No entienden que lo que escribo es producto de mi inspiración y que ésta no llega cuando ellos quieren. La inspiración es como la lluvia, nadie puede controlar cuando viene ni en qué abundancia. Unos tenemos mentes que se asemejan a un clima lluvioso, es cierto, pero eso es problema mío si soy creativa y brillante, no algo que me tengan que venir a reglar. Esta sociedad quiere poner reglas a todo; al sexo, a la educación, a las relaciones, a las drogas y ahora hasta a mi capacidad creativa.
Obviamente, les dejé claro cuál era mi posición, y que a mí no me podían mangonear o venir a imponer cosas como estaban acostumbrados a hacer con las periodistitas sin talento, chichis postizas y caras bonitas con las que trabajaban. Creo que entendieron el mensaje, porque no me han vuelto a decir nada.
Ahora, en base a mi total libertad de escribir lo que quiera, cuanto quiera y sin presión de nadie, quiero aprovechar esta publicación para reflexionar y advertir sobre una gran amenaza a la lucha de género de la que me percaté recientemente: el feminismo a medias. O sea, ya saben que en cualquier proceso contestatario contracultural la peor amenaza no viene de los opuestos, sino de los moderados, que no son más que infiltrados (si no, vean nomás lo que les hicieron al Alberto y al Fander). Cachen lo que me pasó.
El día jueves salí con algunas de mis ex compañeras de la U. Las manes son buena gente y aunque sus vidas están regidas por los típicos condicionamientos sociales yo las quiero mucho, y respeto su manera de pensar y de ver la vida. La reunión fue un poco fatua y aburrida, (hablamos de pura banalidad, básicamente de su vida personal, nada que ver con las reuniones con mis panas de la FLACSO). Sin embargo, el salir y conversar con ellas me ayudó a ser consciente de que en los temas de género, como en muchos otros aspectos de la vida, las medias tintas y el ser tibio es muy nocivo.
Mis amigas, como muchas de las mujeres educadas de Quito, son feministas a medias. O sea apoyan de boca para fuera ciertos de los principios feministas porque está de moda y porque hay que ser bruta para aceptar que se es inferior a los hombres, pero en el fondo son más machistas que mi abuela, sobre la que un día ya les hablaré. Esta situación permite a los hombres someterlas inclusive más de que si fueran sexistas verdaderas. Considero que es más perjudicial para la lucha de género, el feminismo tibio que el machismo puro. A continuación explicaré mejor lo nocivo que es el feminismo a medias y lo desfavorable que éste puede ser para nuestra sociedad.
La inclusión de la mujer en el mundo laboral debía implicar una liberación para ella, sin embargo, con el feminismo tibio en muchos casos lo que trajo fue mayor esclavitud. En muchos hogares actuales (como en el de mi amiga Andre), las mujeres además de hacerse cargo de las tareas domésticas deben de trabajar para mantener la casa. Ahora las mujeres trabajan el doble sin conseguir ningún beneficio adicional. Con el feminismo a medias, los hombres han logrado conseguir una empleada-prostituta que encima más los mantiene.
En los lugares de trabajo el feminismo a medias ha sido también muy perjudicial y ha instaurando un neosistema patriarcal (es un concepto registrado porsiaca, que desarrollé en una ponencia con la GTZ). Las feministas tibias acceden a los mismos lugares de trabajo que los hombres, sin embargo como no tienen una verdadera conciencia de género no se paran firme a los hombres y exigen lo que es justo. Aceptan que las tengan sirviendo café y haciendo otras tareas que no les corresponden, son víctimas de constante acoso sexual, también acceden a recibir sueldos menores que los de los hombres en la misma posición y no demandan que las asciendan de puesto cuando se lo merecen. Un ejemplo de lo perjudicial que puede ser el feminismo a medias en el ámbito laboral es el caso de mi amiga Mali, ella trabaja en una farmacéutica y hace todo el trabajo de su jefe (quien además es su amante y fue ascendido a jefe del departamento gracias al trabajo que la Mali siempre hizo por él).
En el ámbito sexual el feminismo tibio es extremadamente lesivo, y ha convertido a las mujeres en objetos sexuales de los hombres. Yo no tengo nada en contra de que se practique el sexo sin ataduras (más bien soy su más ferviente practicante y defensora, modestia aparte soy una máquina), pero sí estoy totalmente en desacuerdo en que con la excusa de la liberación sexual se utilice a las mujeres como objetos que se pueden tomar, usar y despachar. Para explicar mejor este punto utilizaré el ejemplo de otra amiga mía.
Mi amiga Dani tomó el discurso de la libertad sexual de los movimientos feministas, por lo tanto se acuesta fácilmente con cualquiera que le guste, lo que en principio no tiene nada de malo. El problema es que la Dani es machista en el fondo entonces siempre se enamora y embala de los hombres con los que está, además les cocina, les ayuda a limpiar sus casas, y está disponible siempre que ellos quieran. Esto hace que los hombres sólo busquen a la Dani cuando quieren una china o alguien con quien acostarse. Además la pobre como siempre está dispuesta a satisfacer a los abusivos no disfruta en la cama y nunca ha tenido un orgasmo. Con la excusa de que es feminista la Dani se acuesta con facilidad con cualquier tipo, pero al momento de hacerse respetar y de no comportarse como una sometida, olvida el discurso de género.
Una verdadera feminista tiene sexo con quien le dé la gana, pero ante el primer intento de sometimiento (si no es justificado por diferencias culturales o de cosmovisión, o justificadas reivindicaciones ancestrales del faloportador) manda a volar al desgraciado y si es posible lo mete preso, para que aprenda. Los intentos de sometimiento son de todo tipo, y pueden ser muy sutiles, por lo que hay que estar siempre alerta. Ejemplos de frases que parecen inocentes, que usan los hombres para intentar someter a las mujeres son: mi amor déjame abrirte la puerta, o linda ponte mejor ese otro vestido negro, o princesa intentemos esta nueva posición en la que tú tienes que estar de rodillas mientras yo te penetro (y te someto) o no se preocupe mi vida yo pago la cuenta (cuando alguien paga lo hace para recibir algo a cambio, al momento en que una mujer acepta esa transacción se está dejando comprar como mercancía).
Como pueden ver el feminismo a medias es muy perjudicial. Por eso amigas las invito a que adopten una posición clara y que decidan si van a ser verdaderas feministas o si “van a ocupar su lugar”, como diría mi abuelita, y ser unas sexistas. La verdad es que quienes no están dispuestas a asumir todo lo que el feminismo implica deberían aceptarse como las traidoras a su género que son, vivir como tales y no dificultar la labor de las verdaderas guerreras que luchan por las reivindicaciones de las mujeres. Como las Amazonas o las de Avatar. Es más beneficioso para la sociedad y para ellas mismas asumir su verdadera posición y dejar de ser mojigatas.
Y pobres las/los de ecuadorinsensato.com si me cortan o aumentan una coma, me censuran una palabra o no me publican diciendo que llegó tarde. ¡Voy donde una jueza de familia, digo que me pegaron y se van presas/os! Yo no soy feminista a medias.
Estafados por el sistema
Hola mis compas, mis amigas/os queridas/os. Esta semana he estado súper depre, no saben, ni el mail que recibí de Elsie Monge invitándome a trabajar en uno de sus proyectos ha podido animarme (¿pueden creer? ¡Elsie Monge!). Algunitos ya han de estar pensando que el motivo de mi depresión es un hombre. Típico discurso de esta sociedad machista: si una mujer está triste debe ser porque le paso algo a un hijo o tuvo una decepción amorosa, la vida de una mujer no se vislumbra más allá del espacio que la sociedad ha decidido que debe ocupar.
A pesar de sus predicciones falocráticas, no estoy triste por un hombre, sino porque se vino abajo un proyecto súper bacán en el que he estado involucrada. Junto con unos panas y con financiamiento de la GTZ estábamos trabajando en el fortalecimiento de las raíces ancestrales para el desarrollo sustentable de comunidades indígenas del sur de la Amazonía. El eje trasversal era que los indígenas fortalezcan sus raíces ancestrales y vivan de manera sustentable con la Pacha Mama, como sus antepasados. Se apoyaba la recuperación de las actividades ancestrales y se capacitaba a los indígenas en el manejo de cultivos rotativos orgánicos. Una vez completo el proyecto se esperaba que los indígenas vivan de forma autosustentable de los productos que la Madre Naturaleza generosamente les otorgaba. La idea era también que hubieran excedentes en los cultivos orgánicos para vender en algún mercado de comercio justo y brindar una fuente de ingreso a las familias involucradas.
Este proyecto iba a lograr un verdadero Sumak Kawsay en la zona, inclusive yo y unos amigos pensábamos en irnos a vivir allá. El proyecto estaba marchando de lo mejor, con 100 familias involucradas. Ya nos habíamos comprados dos 4x4 con plata del proyecto para poder acceder más fácilmente al área y hacer publicidad BTL en los parabrisas cuando circulamos por Quito. Ya estábamos seguros de lograr nuestro objetivo, pero llegó el mayor monstruo de nuestro tiempo: el capitalismo. Asomó una empresa minera en la zona y, con los típicos lavados cerebrales, convencieron a la gente de que apoyen esa nociva actividad extractiva. Las familias con las que estábamos trabajando cambiaron nuestro proyecto por 50 postes de luz, una carretera, trabajos en las mitas modernas, una fiesta pagada en la que se incluía una presentación de la Tigresa de Oriente y camioneta y piscina para el presidente de la junta parroquial. Pobres, no saben que están consintiendo la violación a nuestra madre la Pacha Mama y que la minería solo va a traer desgracias a su vida.
Mi reacción al principio fue culpar a los pobres indígenas, aunque me avergüenza aceptarlo. Producto de mi consternación y de la crianza segregacionista que recibí, inclusive por un momento pensé “indios brutos, por eso los colonizaron y están como están”. (Vale aclarar que los indígenas de esa zona nunca fueron colonizados y si es que alguien se siente ofendido con lo que acabo de decir disculpen, estoy totalmente de acuerdo con que lo que dije es ofensivo, discriminatorio, racista y viola la Constitución de Montecristi; tengo que hacer un trabajo más fuerte en romper los condicionamientos impuestos. Digo lo que pensé en ese momento porque no me gusta ser hipócrita ni mojigata y al no aceptarlo estaría ocultando lo que soy). Obviamente, esas ideas no me duraron mucho tiempo y empecé a ser conciente de quién era el verdadero culpable de la desgracia: el sistema.
Esta dolorosa experiencia, junto con otras decepciones que he vivido y con un libro que hace algún tiempo llegó a mis manos me ayudaron a ser conciente de que el sistema inequitativo actual impulsa la perpetuación de un estado mental en mucha gente que ayuda a la persistencia del sistema feudal, capitalista, imperialista, antropocéntrico, desigual, corrupto, discriminatorio y patriarcal en el que vivimos. El libro al que me refiero es “El subdesarrollo es un estado mental,” de Lawrence Harrison. Aunque el libro me ayudó a ser conciente de la realidad, considero que es una farsa total y que sus conclusiones son erróneas, colonialistas, prejuiciosas y claramente escritas por la pluma de un servidor de la CIA y del sistema capitalista (el autor del libro trabajó durante largo tiempo en la USAID, agencia cuya labor real es trabajar como brazo derecho de la CIA en el mantenimiento y ampliación del imperialismo norteamericano; ¡si supieran cuanta gente es de la CIA!).
Cualquier persona que lucha por lograr un mundo mejor debe ser conciente de que uno de los mayores obstáculos que debe sobrepasar es el estado mental en las que algunas de las personas con las que está trabajando se encuentran. Claro que este estado mental no es culpa de las personas, sino del sistema y de las condiciones sociales y económicas en las que les ha tocado vivir; y obviamente no todas las personas están afectadas por éste. O sea, ¿creen ustedes que los indígenas dejaron nuestro proyecto porque son malos, brutos y avariciosos? ¡No! Fue porque el sistema los alimentó mal, coartando su desarrollo, los maleducó, haciendo que no sepan qué es lo mejor para ellos, los humilló y les lavó el cerebro, quitándoles su integridad y haciendo que acepten cualquier propuesta que éste les haga. El sistema se mete en lo más profundo de la gente y es ahí donde se lo debe atacar. Para lograr una verdadera revolución, compañeras/os de lucha, debemos cambiar los prejuicios y las falsas necesidades que el sistema y la sociedad nos impone. Es solamente cambiando lo más profundo de nuestro estado mental que lograremos un mundo mejor, sino nuestros esfuerzos solamente serán intentos de tapar el sol con un dedo.
Y culmino así este post en el que, de paso, quiero dejar claro mi patente talento para la lucha política y la construcción social; por que, claro, como en posts recientes me he abierto y reflexionado sobre temas diversos ya andan creyendo que mi vida era solo banalidades y problemas de pantalones (el equivalente a faldas).
Machiterrorista
Hola mis compas. Me alegra que otra vez se den un saltito por estas páginas. ¿No han pensado en lo linda palabra que es “compas”? Es una palabra que abarca ambos géneros, lo que demuestra que los guerrlleros de los ochentas eran verdaderos visionarios y precursores en materia de equidad. Bueno, les cuento que, hasta ayer de tarde, había sido una excelente semana. Había culminado un capítulo más de mi libro para la FLACSO e iba camino a concluir el último poema de mi poemario que se presentará en la colección feminista “De mujer a mujer” del Ministerio de Cultura.
Incluso le envié a Elsie Monge el mail que le había prometido, no quiero sonar sobrada, pero estaba demasiado bien escrito y creo que, con veinte años menos, la señora se enamoraba de mí. También aproveché el chance que me dio la cooperación belga para dictar algunos talleres de género a las compañeras indígenas que visitaron la capital con motivo de la marcha. Los llamo “Conciencia de clase, conciencia de mujer” y funcionan bajo un esquema que me inventé yo.
Todo iba bien hasta ayer de tarde. Estaba en mi depar y súbitamente me sentí medio sola. Me asustó pensar que con todas las pastillas que estaba tomando siguiera sintiéndome depre, afortunadamente me di cuenta de que no era eso sino los primitivo deseos femeninos, mezcla de condicionamientos sociales y biológicos, que al haberlos tratado negligentemente durante los días recientes me estaban produciendo conflictos. A ratos así es cuando le extraño al Paquito. O sea, era el clásico novio condicionado apegado a su rol impuesto, pero era mejor que nada y sobre todo bien buena gente. Es igual, cuando estoy así y pienso en el Migue me entra una cuasi ninfomanía casi incontrolable. El Migue y yo estamos hechos el uno para el otro, pero espero que él se dé cuenta antes de que sea demasiado tarde. Para variar, la vida me quitó también a mi Shami, así que no tenía a nadie. Y justo en la radio empieza a sonar la canción de Alejandra Guzmán. Esa tarde, todo fue una conspiración para que terminara pensando, ay, en el Alex.
Si farrean en Quito, sobre todo si son mujeres, es bien probable que le conozcan. En honor a la verdad, debo decir que con todos sus defectos, es bien lindo, o sea inspira cariño, como un monito o uno de esos perros peludos grandes. También reconozco que me fascina la libertad y falta de prejuicios de las que goza al momento de sumergirse en el mundo del disfrute de la sexualidad, así como esa su deliciosa lujuria inagotable. ¿Lo malo? Bueno, obvio, antes que todo es un idiota iletrado con el cual es imposible conversar de temas trascendentes contemporáneos, que determinan el discurso y el imaginario actual. Creo que no abre un libro desde sexto grado. Se graduó de administrador en alguna universidad privada de vagos, no me acuerdo si en la San Pancho, en la UDLA o cuál, y ahora trabaja como gerente de una concesionaria en el norte que vende camiones. Su pasión, para que tenga una idea del tipo que es, es el rugby. ¿Se imaginan algo más intrascendente? Entrena todos los días de seis a ocho con sus panas que, obvio, son igual de ignorantes y primitivos, y juegan todos los fines de semana en un patético torneo nacional en el que no hay ni seis equipos. No niego que es guapo, pero no es tanto que sea bello, sino que tiene un comportamiento tan cavernícola que comienza siendo caricaturesco y termina inspirando cariño. Hasta vive en un departamento de soltero con una gigantografía en la sala que dice “Welcome to El Matadero”.
Lo conocí en segundo semestre de la universidad en la fiesta de una amiga, caí ahí mismo y desde entonces no he podido sacármelo de encima. Aunque intermitentes nuestros encuentros nunca han parado. Siempre que me veo con él no dejo de preguntarme porque no lo mando al diablo. Total son horas que paso soportando sus burlas respecto a todas mis creencias y actividades, y vejaciones y tratos que tienen todo un trasfondo de sometimiento de género. Por eso, siempre que me voy de la casa del Alex pienso en que debo volver para decirle sus dos o tres verdades a la cara y dejarle las cosas en claro.
Eso fue lo que pasó ayer. Sentí que debía ir donde el Alex a ponerle en su sitio, a explicarle que nuestra relación no era correcta, en tanto él sembraba en mí sentimientos y comportamientos que agredían la femininidad y que debíamos despedirnos para siempre. Lo malo es que cuando llegué, lo único que él dijo al verme fue “Ajá, ¡cliente satisfecho siempre vuelve! Jajaja” y empezó con sus toqueteos, besos y abusos que, aunque se sienten riquísimo, no son más que prácticas de sometimiento y dominación. No pude resistirme, pero al menos me consoló pensar que no es él el que me usa, sino yo la que lo usa. Mientras soportaba todo eso, incluído el tener mi cara metida entre sus sábanas entre pelos largos de otras mujeres y sus menciones agresivas referentes a mis sonidos, contextura corporal y movimientos, pensaba en las verdades que tengo que decirle.
Traté de decirle cuando acabó, pero me salió con que tenía que irse al rugby y me dijo que si quería me quedara tomándose sus bielas.
Me sentí sola, ultrajada. Le agradezco a Alex el no ser el típico galán que miente, dice que te ama o te sale con que siente mal “porque te respeta” para lavarte el cerebro y quitarte la culpa. Pero igual eso no quita que me indigne el ser víctima del macho alfa supremo de los machisterroristas (otro término mío). Por eso mismo he decidido ir mañana a primera hora donde el Alex, ahora sí para dejarle en claro dos o tres verdades.
Acábese el hembrismo
Hola amigas/os. Les escribo de manera escueta porque no quiero interrumpir en demasía el ímpetu creativo que me invade desde ayer que era el día de la mujer. Con decirles que he escrito noventa y tres páginas en dieciocho horas de ensayo puro y duro sobre “Hembrismo y machismo: estructuras coadyuvantes para el desborde del imaginario femenino”.
Amanecí ayer dispuesta a aportar mi granito de arena por el Día de la Mujer. Estaba tan dispuesta que ni siquiera me tomé los antidepresivos la noche anterior para tener más energía y no andar tan gangosa. Hablé con la Tefi, una amiga mía, que es profe de sociales en el Colegio William Kilpatrick, él mismo donde estudiaban el Basti, la Piti, el Meme y un montón de panas míos de la época de colegio. Claro que antes era más chévere porque tenía filosofía Pesta (como el Pestalossi, ¿se acuerdan?) y les dejaban a los alumnos descubrir solos sus límites e intereses.
Bueno, entonces les contaba que la Tefi me dejó ir al colegio a darles una charla. Fue buenaso y no tienen idea de lo rico que me sentí cuando entré, me senté en el escritorio con las piernas sutilmente abiertas y les ordené a los hombres que se fueran, que esa charla era solo para mujeres. Me sorprendió que los tipos no se fijaran mucho en mí y que no se molestaran por excluirlos de la charla, sino que felices de la vida se fueron a jugar fútbol. Típicos hombres.
La cosa es que diserté sobre un tema que les fascinó a las chicas y que estoy seguro que la mayoría de todas/os ustedes desconocen: el hembrismo. ¡Ja! Los sorprendí, ¿sí o qué? Modestia aparte es una teoría que más o menos otras/os estudiosas/os han abordado, pero es más un invento mío, la cual me pondrá con toda certeza en la cumbre de la creación discursiva y de pensamiento mundial una vez que me encuentre haciendo mi doctorado en Bélgica.
¿Qué es el hembrismo? No podría definirlo en pocas palabras. Nada importante se puede definir de forma clara y/o en pocas palabras y si alguien lo hace es porque no tiene estudios suficientes. Uno no puede andar queriendo simplificar lo que le ha tomado años plantear y modelar como un cuerpo coherente de ideas. La cosa es que el hembrismo, para que tengan una idea, es, por ejemplo, cuando una mujer entiende que tiene poder y superioridad por encima del hombre, pero cree que este proviene no de su condición femenina intrínseca sino de justamente las cosas a las que el hombre, él es el culpable siempre él, le da valor.
Vamos con los ejemplos. Cuando yo estaba en el colegio empezando mi desarrollo hormonal y seguía presa en los condicionamientos de la sociedad falocrática entendí que lo que los hombres más valoraban de mí era mi cuerpo. Mis tetas para ser más específica. El sexo para ser más específica. Lo mismo pasaba con mis amigas, pero más conmigo porque yo era más guapa. La cosa es que nosotros estábamos convencidas de que éramos más poderosas que ellos por tener eso y lo usábamos en todo momento. O sea, me iba a tomar unas bielitas con mis profes para ganarme su cariño, les toqueteaba y abrazaba a mis compañeros para tenerlos siempre medio embelezados, con ganas de mí, hacía que se enamoraran para tener siempre carro, acolite y compañía a mi disposición. Igual todas mis amigas.
Claro que eso es estúpido porque lo que una termina haciendo es rebajándose justamente a lo que el hombre valora y le impone. Cuando eres joven es el cuerpo, luego es el ser la cojuda incondicional, de ahí ser mamá y tener a los hijos (si se pone cojuda se los quitas), luego el hecho de que cocinas bien y eres lo mejorcito que el man se puede conseguir, y de viejos que eres la única compañía que le queda. Claro, y una como está metida en los condicionamientos usa eso para chantajear como divisa dura. He ahí el hembrismo, hermano gemelo del machismo, y la subyugación absurda en el plano de lo simbólico que implica.
Yo tuve suerte cuando Maurilo Cebiana, en ese entonces recién llegado de Italia como intelectual disidente, fue profesor mío de filosofía en el colegio cuando yo tenía quince años y me liberó de mis condicionamientos (a veces cuando lo veo en la FLACSO me pregunto si aun me ama). Después de él me liberé del hembrismo, de la tiranía del físico, dejé de usar el irme a la cama como herramienta de chantaje. Me liberé y soy la mujer que soy yo.
Eso es lo que les dije a las chicas del Kilpatrick que debían hacer, mandar a la basura y tratar como pendejada a todas esas cosas a las que los hombres dan valor. Se pusieron felices. Ojalá lo hagan. Claro que hasta ahora sigo recibiendo llamadas de la Tefi que no sabe qué decir a los padres de familia que llaman reclamando. ¿Pero qué voy a hacer? Es parte de la guerra contra las legiones falócratas.
Se dieron cuenta de mi éxtasis creativo, ¿no? Modestia aparte, qué bien escribo.
Perros de mecánica
Hola amigos/as. Ya estoy de vuelta. Ayer estuve en ese concierto hermoso que hicieron en la Plaza del Teatro para apoyar a la iniciativa del Yasuní-ITT. Es algo increíble, supremamente trascendente, lo que hemos logrado hasta el momento entre todos los colectivos de contracultura. Puede que estos momentos nos subestimen. Creen que ganaron. Pero no. Esto es como un maremoto. El temblor de tierra ya paró y vino la calma. Sin embargo, se están levantando las olas del tsunami.
Lo más lindo del movimiento ecologista, de la Casa Rosada, de los anarcos, los punkeros, los metaleros, los Diabluma y todos los que estuvimos ayer es que somos como una comunidad sólida, en la que todos nos conocemos de nombre y apodo. O sea, somos como los diferentes paralelos del kínder, como en la primaria, ¿cachan? Cuando hay tu grupo de panas, tus compañeros, y los de los otros paralelos, pero todos son del mismo bando. O sea, no me importa que digan que somos cuatro pelagatos, es más, me vale; lo importante es que somos unidos. Una manada de leones es más pequeña que un rebaño de búfalos e igual se los comen. ¿O no han visto Discovery?
Tenía la esperanza de que mi Shami fuera a aparecer, tal vez había estelarizado una fuga comando para ese día, pero nada. Al menos, por suerte, no apareció el Migue. El Paquito tampoco, aunque eso era de esperarse, porque él nunca fue alguien consciente. Justo en ese momento estaba comenzando a deprimirme, lo cual no era bueno porque mis pastillas se me acabaron ayer, antes de tiempo, cuando la vi.
No pueden etender lo que eso significó para mí. De entre todas mis heroínas, es la única ecuatoriana viva (ya hubiera querido conocer a Manuelita Sáenz, a Consuelo Benavides o a Tránsito Amaguaña), pero jamás la había visto. Era Elsie Monge Yoder. Ahí estaba ella, siempre con esa mirada clara de convicciones irrenunciables, con la expresión dulce de quien lucha por la verdad de los desposeídos y marginados, con la belleza que solo aquellos que han dejado su juventud y sangre en las luchas por los colectivos y las reivindicaciones de los pueblos conocen.
No es por nada; no soy religiosa, pero por Elsie Monge, que es monja, hasta podría creer en Dios. Tampoco es que sea lesbiana (conste, no tengo nada contra ellas e incluso he probado, pero no es lo mío), pero por Elsie Monge… Hasta ahora recuerdo la primera vez que la vi en la tele, yo tenía unos ocho años y salían noticias de algo relacionado con Alfaro Vive. Parece que fue ayer cuando apareció su imagen y mis tías dijeron “vieja comunista”. Fue amor a primera vista.
Me acerqué a Elsie. Le hice el saludo del Pachacútec e inmediatamente dos movimientos del ritual del sol. Finalmente, besé su mano izquierda (izquierda siempre izquierda). Le expuse los motivos por los cuales la consideraba la principal actriz de la segunda mitad del siglo XX, le hablé de la fundación con su nombre que quería crear, de los planes que tenía para crear el Premio Elsie Monge a la Liberación Femenina y de un estudio sobre su vida y obra que iba a venderle al Ministerio. Lastimosamente había mucha gente hablando, así que ella, que ya está mayor, no pudo escucharme bien y responderme. Pero igual, quedé en mandarle un mail.
Volví a mi casa, agradecida a la vida por haberme dejado ver a Elsie (iba escuchando “Gracias a la vidaaaaaa… que me ha dado tantoooo…..) cuando, al entrar al edificio, veo que la perrita Shi Tzu de mi vecina estaba en celo. Pobrecita en el patrio, sangraba y todo. Y, claro, para variar, típico de la conciencia de esta sociedad nuestra hacia las hembras, la tenían encerrada, la pobre sobándose con un cajón de Pílsener. No iba a permitir un atentado así contra la construcción de lo femenino y sus implicaciones discursivas.
Me saqué a la perrita y la llevé a la vulcanizadora del barrio, donde hay unos chiquitos que creo que daban, porque con los grandes no hay como. Llevaron a cabo un ritual de apareamiento, a lo que le siguió la cópula y los rituales poscoito. Fue bello ver a la perrita realizada, llena de su ser femenino, como es en la naturaleza. Claro que la vecina se puso furiosa, acusándome de que era loca, que la perra se iba a quedar embarazada de un perro de mecánica por mi culpa. O sea, yo le expliqué que la salud reproductiva era un tema de la perra o de la dueña, no mía. Pero igual, se puso violenta así que hubo que ceder.
En fin, ahora me despido porque tengo que escribirle mi mail a Elsie y de paso buscar quién quiere quedarse con los vulcanitzus que van a nacer (también me va a tocar pagar el veterinario). Yo me voy a quedar con uno, así que avisen si conocen alguien que quiera otro.
Por buen camino
Hola amigos/as. Espero que esté felices y contentos/as. Ésta ha sido una semana loca. He disfrutado de una bien merecida presencia mediática a raíz del papel que tuve en la liberación de mi Shami en Tena. He dado diecisiete entrevistas en radio y televisión, ¿sí me vieron? O sea, con excepción de la televisión pública que ha visto mi caso como lo que es, es decir, una mujer y un indígena perseguidos por la justicia machista occidentalizante, todos los medios han querido caerme. Nunca le he dado tanta razón al Rafa. En honor a él, paso ahora escuchando la canción de Piero y la de “mienten, mienten… ¡qué forma de mentir!”. Son poderosos mantras queme ayudan a mantener la mente tranquila.
En fin, mi mamá perdió su puesto, pero no hay problema porque estoy con la mejor asesoría, lista para en un tiempito meterle una demanda al Estado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Les voy a sacar la cabeza y con el dinero voy a poder cumplir mi sueño de poner una ONG de alcance nacional para capacitación comunitaria en temas de género.
Mi Shami no ha aparecido, y aunque ahora anden los de la prensa diciendo que es un impostor, eso no hace sino confirmarme que nos encontramos frente al caso de un desaparecido, como el de Fybeca. ¿Pueden creer que los que tienen a mi Shami incluso tuvieron el descaro de, para desacreditarme, subir unas fotos artísticas que el me tomó en el celular a esa página ecuatorianasdesnudas.blogspot.com? No solo eso, sino que además pusieron una serie de comentarios peyorativos contra mi apariencia, se nota que todos son de los mismos secuestradores por el clásico machismo policial que rezuman. Si pensaban que me iba a achicopalar por eso, nada que ver. Peor, el imaginarme a mi pobre Shami detenido en los calabozos de la PJ, con los policías jugando con su celular me ha dado más ánimo. He organizado un plantón para mañana.
Afortunadamente, mi paper fue aprobado en la FLACSO, así que me becaron para una nueva maestría. Mi prima me preguntó el otro día que por qué no me metía a trabajar. O sea, la respuesta es obvia. Todo el mundo sabe que vender la fuerza de trabajo es un proceso alienante. En una persona con sensibilidades artísticas y sociales como la mía, lanzarme al mundo laboral es lo mismo que lanzar a una caracolito a un costal de sal. Por eso quiero terminar esta maestría, luego aplicar a un doctorado en Bélgica y dedicarme a la cátedra, mientras mantengo mi presencia activista y mediática. Es lo mejor para mi entorno y para mí (pero no voy a salir con cosas de ganar/ganar, típicas de administradores).
La noticia, sumado a todo lo sucedido, me dejó un montón de buenos ánimos que fui el sábado a canalizar de manera positiva. Estuve primero en el Ocho y Medio con mis panas de la FLACSO viendo una película fantástica. Luego fui al aguijón y creo que me pusieron escopolamina, porque cuando me dí cuenta ya estaba con unos gringos en el Bungalow. Odio ese lugar por la objetualización que sufren las mujeres. ¿Y adivinen a quién me encontré? A ese insoportable de Guarderas-Hayek, el columnista de al lado que quiso protestar cuando el Juzgado ordenó que me aceptaran en ecuadorinsensato.com.
El patético este se me acerca y sus primeras palabras fueron, “¿sabes que mujeres con tu físico, de caderas pronunciadas, ejercen un atractivo insoportable en los hombres debido a las ventajas evolutivas y señales biológicas de salud que eso transmite?”. Mi primera intención fue pegarle, pero viendo una oportunidad de entablar un debate y demostrarle que por cada loco/a hay un/a más loco/a, le expliqué que la ciencia es una construcción discursiva eminentemente machista que quiere explicar a posteriori siempre eventos sociales cuyo único fin fue la consolidación de la falocracia. Discutimos largo hasta que el tipo, viéndose perdido, quiso llevar la charla al tema de Vera vs Correa. Le dejé claro que esa era una pugna que me tiene sin cuidado. No hay pelea más falocrática, más de dos gorilas de espalda plateado rifándose a las gorilas que la de esos dos. Es decir, el Rafa tiene una importante sensibilidad de género, pero su pelea con Vera tiene un evidente enfoque sexista que se me hace insoportable. Le dejé en claro eso y él amenazó con retirarse. Quería jugar un poco más con él así que le planteé que bailáramos un poco, es decir, ejecutar ese macabro rito de apareamiento que es la salsa. Claro que mi idea era solo hacerlo desesperar.
Lastimosamente, creo que lo asusté con mi actitud de hembra dominante, porque prefirió irse con una mujer vulgar, absolutamente objetualizada. Por mí ningún lío. Me quedé tranquila tomando una cerveza, bien cogida por el pico para que vean que me vale un bledo el rol que me impone la sociedad, hasta que ví que el Migue llegó con una chica que no era su mujer. Eso era demasiado. Me fui para no andar aguantando tonterías ni entrar en peleas fútiles y preferí encerrarme a trabajar hasta hoy en mis papers de la maestría. Como estoy con doble dosis de antidepresivo ando súper productiva, sin inhibiciones. Ya les hablaré la próxima sobre mis estudios. Bueno amigos/as, cuídense mucho y ya nos veremos.
Aclaración para el lector sensato:
En caso de que usted no se haya dado cuenta, los datos y declaraciones de la noticia que acaba de leer son falsos. Con fines altruistas, nos apropiamos ocasionalmente de hechos y personajes reales. Ecuador Insensato es un medio satírico. Por favor, no nos use como fuente. Nuestras noticias no deben ser propagadas como cadenas de emails ni convertidas en Power Points.
Sin Mi Shami
Hola amigos/as. ¡Qué hermoso verles otra vez! ¿No me vieron en la tele? Chuta, ni fregando, de ley me vieron. Yo sé. Una bestia cuando salí del Tena con toda esa tele y toda esa cobertura, me sentí a lo bestia. Y no me vengan con que no debí, o que está mal, porque yo no me ando con caparazones burgueses cuando me conviene ni voy a hacerme la Madre Teresa.
A ver, ¿cuántos de ustedes han estado aquí detenidos/as por drogas? Ninguno me imagino. O muy pocos. Porque yo sé que todos somos gente que hacemos las cosas bien (acuérdense que yo no hice nada, lo que pasó fue que mi shamán, él es de otra cultura ustedes saben, llevaba el cargamentito y yo me incriminé solo para salvarle el pellejo de la discriminación cultural). Bueno, el punto es que ese lugar, ¡es horrible!
¿Qué más iba a hacer? Yo era inocente y peor iba a dejar que a mi Shami le estén haciendo cosas horribles en la celda, cuando todo es un malentendido referente a construcciones históricas múltiplo culturales diversas en la alteridad. Así que le llamé nomás a mi mami que, como ustedes saben, ocupa un cargo importante en el Ministerio de Cultura. Por lo menos tuve la decencia de no ir directo donde mi papá porque, ahí sí, ¡ja!, como dice el payaso de Nebot, ardía Troya. Pero como no soy la clásica aniñada restriegacontactos, fui donde mi mami nomás.
El resto ya saben. Obvio, nos soltaron, quizás por coerción, pero no importa, porque al final éramos inocentes, y mi mamá nos vino a ver. Pero claro, el chisme ya se había corrido y ahí estaban estos desgraciados de la prensa privada, defensora del poder, perros guardianes del sistema (como dice Ramonet y repite el Rafael), plumas alquiladas del imperialismo, mentes mercenarias del capital financiero, esperándonos. No sé como se enteraron, pero ya quisieron hacer el tema como que fuera el Caso Nataly Emme Bedoya Segunda Parte. Por eso me encantó la actitud de mi Shami, tan libre, tan intercultural, de abrazarme y frente a las cámaras, haciendo el signo de la victoria y poniéndose un pañuelo rojo, encender un baretito en la cara de los policías, sacándoles el dedo.
Claro, mi mamá no entiende así que se dio a la fuga casi muriéndose, llorando y todo. Se armó un caos y suerte que en el griterío y la empujadera el Shami y sus amigos me rescataron. Nos vinimos a Quito y la verdad es que he pasado una semana de locura con mi Shami. Con decirles que hasta hoy solo había salido del cuarto para escribir ocasionales sonetos que me toman por asalto o recoger la pizza.
Hasta mi vecina del piso de abajo, vino hecha la dura a tocarme la puerta. Típica suquita aniñada mojigata. Yo, abrí y, de una, sin saludar, ya le dejé claro que conmigo no era la cosa. “¿Qué? ¿Vos nunca gritas? ¿Tiras calladita o qué?”. Claro, la man de una se achicó. “No, es que”. “Entonces, a ya sé, típico, ¡te molesta que meta indios al edificio! Hija de…”. La man, viendo que le iba a pegar, se acobardó (¿pueden creer? Casi pongo “acholó”) y me salió con que había dejado la puerta del garage abierta. Era verdad, pero sé que la man venía por otra cosa pero se asustó ante mi reacción.
Bueno, la cosa es que hoy en la mañana tuve una entrevista en Radio La Luna con respecto a mi caso. Y estoy súper preocupada porque cuando volví ya no estaba mi Shami ni ninguna de las cosas de mi departamento. Me da miedo que se lo hayan llevado a él, y a todos los muebles para no dejar pistas (típica operación de la CIA), o que se metieron los ladrones y, ya viéndole al Shami, se le llevaron también. O podría ser que tuvo una emergencia súbita y necesitó todas mis pertenencias, lo que me pone aún más nerviosa. Bueno, en fin, voy a seguir buscando. Si le ven, moreno, uno sesenta, con bigotito, pelo largo negro hasta la cintura, tatuaje de jaguar en un hombro y de Bruce Lee en el otro, arete en la ceja izquierda, me avisan. ¡Nos vemos amigos/as! Ja y esperen que ya van a ver lo que tengo que contarles sobre ese fascista, ese tal Juan Ber, la próxima.
